Follamigos

por Sammy

Follamigo, esa palabra que se inventó para explicar que follas con tu ex pero no habéis vuelto o para intentar ponerle una etiqueta a esa relación en la que él no es tu novio, pero quedáis ”a menudo” y folláis. Es simplemente un termino más explicito que el de  ”amigo con derecho a roce”; ¿qué es “derecho a roce”? ¿a cuanto “roce” hay derecho? follamigo define perfectamente qué roce. Pero, no nos engañemos, de la palabra follamigos o de amigos con derecho a roce, lo de amigos sobra; cuando el sexo entra por la puerta, la amistad sale por la ventana (si es que llegó a haberla en algún momento). Pongamos que tienes sexo con un amigo, definiendo amigo como alguien a quien conoces, a quien le cuentas tus cosas, alguien de quien te preocupas, alguien a quien quieres (“como amigo”)… Si vuestra relación de amistad sigue siendo la misma y el sexo es recurrente (no solo una noche loca de borrachera o depresión, de esas que van seguidas de un tiempo de vergüenza y arrepentimiento), no pasa a ser un follamigo, pasa a ser un novio (en potencia). ¿No lo crees? Dale tiempo.

Un follamigo debería que ser alguien por quien no tengas sentimientos, alguien que realmente no te guste, incluso mejor si es alguien que no te cae muy bien, pero que en la cama es tan increíble que compensa todo el resto de defectos. ¿Y por qué? Pues porque sino corres el riesgo de querer más, de querer que se convierta en un potencial novio, y si él no quiere, pues ya sabes, lo de siempre, lagrimas, borrachera, sufrimiento, “es un cabrón”… Creo que todas nos sabemos la historia. Que también puede pasar que sea él quien quiera más y tu quien se convierta en una “zorra sin corazón, “una puta” o cualquier otro insulto que se le ocurra en ese momento.

En definitiva, que al final siempre hay alguno de los dos  (según dicen solemos ser nosotras) que termina desarrollando sentimientos, se monta una película en la cabeza, quiere algo más que sexo, se lo dice al otro, que sale corriendo y al final te quedas compuesta y sin follamigo. Creo que por eso alguien redactó en su día el contrato de follamigos que me parece una chorrada de tal magnitud que lo recibí una vez por email (de un ex del que hacia tiempo que no sabia nada) y os juro que me reí durante horas, hasta que me di cuenta de que iba en serio, no me lo enviaba como un típico mail gracioso de esos que reenvías a la gente.

De todos modos, por si lo queréis usar con alguien, aquí lo reproduzco:

“Yo, por la presente, notifico la ausencia de sentimientos en las próximas lúdico erótico festivas horas para que luego no se pueda dar lugar a error, ni malentendidos derivados por parte de la parte contratada.

Se dispone entonces:

1. Que sólo será un polvo, nada más. Queda relegado por lo tanto de este plano cualquier sentimiento afectivo hacia la parte contratante exceptuando los lazos de amistad que ya existieran previos a este contrato.

2. Que después de terminado el coito se queda eximido de todas las obligaciones que se entienden de un coito con su pareja, incluyendo por lo tanto conversaciones, planes para próximos días y demás. Queda excluido de este artículo el llamado “cigarro de después”, que por uso y costumbre de su forma se entenderá como dentro de la legalidad del contrato establecido.

3. Que los sentimientos no cambiarán en ningún aspecto, es decir, que al día siguiente (o la próxima vez que contratante y contratado se vean) no deberán haber cambiado los sentimientos. Se entiende por lo tanto que tanto la disminución de afectividad tanto como la aplicación desmesurada de ésta serán ambos motivo de denuncia por la parte afectada.

4. Que la parte contratada está completamente de acuerdo en ser sólo lo estipulado en este contrato y que pasaremos a denominar como “follamigo/a”, que no se creará ningún vínculo especial y que la ocasión sólo se repetirá si ambas partes están completamente de acuerdo.

5. Que tanto el contratante como el contratado han de ser completamente discretos de la acción ocurrida derivada de este contrato. Que sólo se podrá contar a una persona por cada punto que se le asigne al polvoen una escala del 1 al 10 siendo el 1 para lo peor y el 10 para algo divino y que dicha persona debe ser totalmente ajena a la parte contraria de este contrato”.